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La actual villa de Pinilla de los
Barruecos es continuidad e imagen del poblamiento que en el siglo X
realizaron los repobladores conquistadores bajo el mando de los condes
de Lara y Castilla. El nombre de la localidad serrana es un topónimo
geográfico bastante frecuente en la Castilla condal y que designa, en
diminutivo, a una peña sobre la que solía alzarse una torre para la
seguridad y vigilancia del pueblo, eso sin llegar a ser un castillo. Más
tarde es cuando acuñó su apellido "de los barruecos", topónimo también
geográfico de origen celta o ibérico y que resulta redundante, así como
pinilla significa peña, barruecos hace referencia a un conjunto de
peñascos, de los que abundan en esta localidad burgalesa.
Pinilla de los Barruecos quedó incluida en el Alfoz de Lara y luego en
la Merindad de Santo Domingo de Silos, aunque es una de las pocas villas
que no figura en el famoso Libro de las Behetrías de Castilla. Pinilla
de los Barruecos no tardó en tornar del realengo al señorío, en este
caso abadengo. La voluntad del monarca Alfonso VIII quiso que, estando
en San Esteban de Gormaz, dictó un documento de donación de la villa de
Pinilla al abad del monasterio de Santo Domingo de Silos en diciembre
del año 1171; el monasterio benedictino era el que ejercía la autoridad
en lo referente a lo administrativo, judicial, político y religioso,
aunque este último campo era supervisado por el obispo de Osma, a cuya
diócesis fue incardinada. A principios del siglo XIV se interpuso en el
gobierno de Pinilla de los Barruecos el linaje de los Rojas, y más tarde
el de los Velasco, que intentaron acabar con la presencia monacal pero
no lo lograron, pues hasta el siglo XIX hay datos que afirman la
dependencia del monasterio benedictino. Pinilla de los Barruecos era por
aquel entonces un pueblo sosegado, agregado a su pinar y dedicado a la
carretería propia de los pueblos de la Sierra.
El patrimonio natural del Pinilla, además de las características
formaciones rocosas, hay que añadirle 2.000 hectáreas de pino, sabina,
roble..., además de la peña de Carazo y el pico El Cerro, de 1.130
metros.
Es también peculiaridad de esta localidad su cuidado caserío en
el que se mezclan las antiguas casonas con la típica chimenea serrana
(cónica) con casas de reciente construcción.

Asi mismo por su tradición carretera, se estuvo
construyendo este tipo, hasta finales del siglo XVI. De esta casa sólo
quedaba un ejemplar en Pinilla de los Barruecos, desaparecida en el año
1997.
(Fotografía de la derecha -
última casa carretera de Pinilla de los Barruecos, junto a las peñas)
"LAS CASONAS DE CARRETEROS DE LA JUNTA Y
HERMANDAD
DE LA CABAÑA REAL DE BURGOS-SORIA"

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